Cosiendo para la distancia social

Patagonia / 5 min de lectura / Cultura, Workwear

Fabricar mascarillas en época de COVID-19: cuando las “telas respirables" adquieren un significado completamente nuevo.

En una mañana inusualmente cálida, en abril de 2020, con los motores industriales zumbando y las cortinas metálicas abiertas con vista a las flores de mostaza sobre las colinas del río Ventura, un equipo de voluntarios forma un círculo en el piso de nuestras instalaciones de investigación y desarrollo, a las que llamamos “la Forja”. “Dos metros de distancia”, dice Justin Mills, ingeniero de investigación y diseño avanzado de Patagonia. “Desinfecten todo lo que usen. Si salen, quítense los guantes. Pónganse guantes nuevos cuando vuelvan a entrar. Mantengámonos a salvo y hagamos mascarillas”.

Para muchos de los voluntarios, la mayoría de ellos empleados de Patagonia, N95 es un alfanumérico con el que se familiarizaron hace dos años. Sucedió cuando el incendio “Thomas” quemó 114 mil hectáreas y destruyó 1063 edificios en los condados de Ventura y Santa Bárbara (tuvo el récord del incendio forestal más grande de California hasta que el del Complejo de Mendocino lo superó menos de un año después). Durante ese desastre (y para prepararse para futuros desastres), el equipo de respuesta a emergencias de la ciudad de Ventura, almacenó 20.000 mascarillas N95. Con la llegada del COVID-19 recurrieron a esta reserva, solo para descubrir que las correas de goma estaban deterioradas y se habían vuelto demasiado frágiles para su uso.

Justin Mills haciendo su parte, al estilo Pataloha. Foto: Tim Davis

Si está roto, repáralo

Entonces, cuando la gerenta de desarrollo económico de Ventura, Estelle Bussa, nos contactó para pedir ayuda, nos entusiasmamos para ayudar y reparar las mascarillas dañadas. Nuestro equipo de instalaciones se puso a trabajar para transformar a La Forja en un entorno seguro para el distanciamiento social, al espaciar las estaciones de trabajo al menos a dos metros de distancia, y abastecerse de guantes, mascarillas y toallas sanitarias. Nuestro gerente global para operaciones de reparación, Marty Chapman, consiguió 16.400 metros de elástico con uno de nuestros proveedores. Encontrar voluntarios fue la parte fácil.

“Estoy muy agradecida de poder volver a entrar aquí y estar en mi propia estación de trabajo”, dice Paige Leichtnam técnica de prototipos de Patagonia, mientras cosía una correa elástica a una mascarilla con un pespunte. “Estoy aquí todos los días cosiendo mascarillas para la comunidad y los socorristas”.

Aunque los voluntarios indicaron que ayudar a los trabajadores de la primera línea era su principal motivación, también estaban felices de salir de sus casas, conversar con colegas (desde la distancia) y sentir que estaban haciendo algo útil. Patagonia también donó 3500 mascarillas N95 de nuestra propia reserva del incendio “Thomas” y 6100 unidades de primeras capas y overoles de trabajo a Americares (organización sin fines de lucro para ayuda y desarrollo que responde a las necesidades de salud de las personas en crisis).

Agradecemos a nuestro equipo de instalaciones y a todos los que ayudaron a convertir a la Forja en un espacio de trabajo seguro.

Comodidad justo en tu cara

Además de reparar las mascarillas N95 existentes, estamos cosiendo entre 2000 y 3000 mascarillas nuevas, con tela sobrante de la fabricación de nuestras chaquetas Nano-Air®, que están específicamente diseñadas para ser respirables mientras te moves. “Su respirabilidad es de 120 CFM”, dice Mills sobre la tela. “Cuando se hace una doble capa para hacer una mascarilla, se reduce a 60 CFM”. Aunque #cutefacemask ya es una tendencia, CFM significa pies cúbicos por minuto, una medida para el flujo de aire a través de la tela. También descubrimos que nuestro material de nuestros trajes de baño tiene la cantidad justa de elasticidad para hacer mascarillas relativamente cómodas y coloridas. (Nuestras mascarillas no han sido aprobadas por la FDA. Consulta las recomendaciones de CDC aquí) “.

Con tantas mascarillas para hacer y reparar, el equipo de la Forja no ha tenido tiempo para distraerse.

Gil Valdez, líder en el programa de calidad por categorías, se mudó recientemente a Ventura después de trabajar en nuestro centro de distribución de Reno durante seis años. “La Forja es un entorno tan creativo”, dice a través de una máscara adornada con la sonrisa del gato de Cheshire. “Me encanta estar aquí, ayudando tanto como puedo y poniendo en práctica mis habilidades”. Más recientemente, Gil y el personal de la Forja han estado usando sus habilidades en servir a quienes sirven. Hicieron más de cien mascarillas de tela Nano-Air negra y azul marino y las donaron al Departamento de Policía de Ventura, para que los oficiales se sientan cómodos y con un uniforme de color coordinado mientras estén patrullando.

“En respuesta al futuro incierto de esta pandemia, también hicimos 10.000 mascarillas de cáñamo y estamos fabricando mascarillas no tejidas que se venderán y donarán a trabajadores de primera línea en los Estados Unidos. Para apoyar aún más la comodidad y seguridad de estos trabajadores, hemos donado 7.267 unidades de polar, chaquetas Houdini® y mochilas”.

La diseñadora de productos técnicos de Patagonia, Maggie Elder, cose mascarillas en casa y transmite sus habilidades al pequeño aprendiz. Foto: Maggie Elder

Coser desde casa

Para los voluntarios que necesitan quedarse en casa y hacer malabarismos con el trabajo y la familia, proporcionamos contenedores para entrega en la calle que contienen 400 mascarillas precortadas y todos los insumos necesarios para ensamblarlas. “Creo que lo mejor ha sido ver cuántas personas se ofrecieron para ser voluntarias a los pocos días de haber tenido que cerrar”, dice Steven Yui, un empleado de I + D de la Forja, que está ayudando a administrar el programa de voluntariado. “Con un diseño de mascarilla y los materiales disponibles, el nivel de intensidad con el que nuestros voluntarios han llevado al desafío es increíble. Rápidamente comenzaron a competir contra ellos mismos, tratando de superar la producción de su día anterior. Están registrando los datos de su producción por hora y pronosticando su trayectoria para batir sus propios récords. ¡Esto realmente refleja nuestra competitiva comunidad de activistas, creadores y atletas!”.

La directora de diseño para alto rendimiento de Patagonia, Kristin Bradetich, lleva a cabo múltiples tareas desde casa mientras su perro, Olive, disfruta pasar más tiempo con ella. Foto: Kristin Bradetich

Desde el 15 de mayo, nuestros voluntarios que cosen desde casa, han realizado aproximadamente 3.200 mascarillas, mientras que otro grupo reparó 3.500 mascarillas.

Todos nos estamos adaptando y ajustando a una nueva normalidad, pero que también está demostrando ser un momento para la innovación. Nos gustaría agradecer a las personas, las empresas y los activistas de base que han encontrado formas de ayudar, ya sea cosiendo mascarillas en casa, proporcionando alimentos a personas inmunodeprimidas o simplemente practicando el distanciamiento social. Los actos de amor, amabilidad y empatía son importantes para nuestro futuro.

*Nuestras mascarillas no han sido aprobadas por la FDA. Consulta las recomendaciones de CDC aquí.

A medida que continuamos adaptándonos a esta crisis, esperamos que nuestras mascarillas estén disponibles para su compra individual. Por ahora, nos estamos enfocando en donarlas a los socorristas y trabajadores de primera línea.

Para completar un formulario de solicitud de donación, haz clic aquí. Envía tus consultas de ventas grupales a GroupSalesWest@patagonia.com.

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