Alerta bajo el cielo de Montana

Daniel Ritz / / 7 min de lectura / Culture, Fly Fishing, Hiking, Planet, Sports

Las poblaciones de truchas salvajes en el suroeste de Montana se están yendo a pique. Save Wild Trout quiere ponerle un alto a esta situación.

“Si perdemos las truchas, aplastamos al estado”. —Thomas McGuane, “Seasons Slipping Through an Angler’s Net”

A inicios del verano de 2023, Jim Olsen, experimentado biólogo de pesquerías de la agencia estatal Montana Fish, Wildlife & Parks (MFWP), tuvo que pararse frente a una multitud de pescadores conservacionistas en una sala de reuniones en Butte, Montana. Estaba a punto de compartir un reporte que, en realidad, deseaba que fuese diferente.

Tras una década en declive, las poblaciones de truchas salvajes en los ríos de la cuenca de Jefferson habían terminado por irse a pique.

Olsen le explicó a la multitud que las poblaciones de truchas comunes y arcoíris en los ríos Big Hole, Beaverhead y Ruby se habían desplomado a su punto más bajo desde que comenzaron a realizarse conteos, a finales de la década del sesenta. En algunas secciones del Big Hole, el recuento de peces pasó de 3.300 por kilómetro y medio, en 2001, a tan solo 500; menos del 25% del promedio de los últimos cuarenta años. De las menguantes truchas adultas que quedaban, los guías comerciales y pescadores recreacionales reportaban un aumento en el número de ejemplares, vivos o muertos, cubiertos por extrañas lesiones abultadas y heridas carnosas expuestas.

Para empeorar la situación, Olsen confesó que él y otros biólogos estaban demasiado preocupados por la ausencia de juveniles necesarios para reemplazar a los cada vez más escasos adultos.

Por último, informó que lo que estuviese acabando con las emblemáticas truchas salvajes del Big Hole también afectaba a las de otros ríos de la cuenca de Jefferson, en concreto, del Ruby y del Beaverhead. Esto resulta alarmante porque, si bien el Big Hole constituye un caudal no embalsado, es decir, sin interrupciones por represas, el Ruby y el Beaverhead tienen una gestión hidroeléctrica, lo que demuestra que el problema no es una situación aislada que afecta a un solo tipo de cuenca.

Se supone que la reunión iba a servir tan solo para ponerse al día, en vísperas de una nueva temporada en el corazón de la pesca con mosca del oeste estadounidense. Sin embargo, en vez de eso, la intervención de Olsen fue más una aleccionadora descripción de los dolorosos síntomas característicos de una enfermedad misteriosa que azota los torrentes de Montana, hogar de truchas salvajes que, antes, se sostenían por sí mismas. “Ya era hora”, afirmó Olsen, reflexionando en torno a su decisión de compartir las preocupantes noticias. “Esto no estaba recibiendo la atención que merecía”.

Para Wade Fellin, copropietario y gerente de Big Hole Lodge, la situación llegó a su límite. Tras experimentar de primera mano el declive de las poblaciones de peces en el río, el discurso de Olsen sobre las truchas salvajes de la cuenca de Jefferson fue el catalizador que lo llevó a asociarse con Guy Alsentzer, de la ONG Upper Missouri Waterkeeper, y Jayson O’Neill, gurú comunicacional. Juntos establecieron Save Wild Trout (SWT), una coalición compuesta por pescadores, defensores de los ríos, científicos, ciudadanos preocupados, empresas, guías y proveedores con un objetivo común: hacer lo que fuese necesario para desarrollar soluciones tecnológicas que apuntasen a detener la disminución de las poblaciones de peces de aguas frías.

Las truchas salvajes del condado de Beaverhead constituyen una parte fundamental de su cultura y economía. Para los 10.000 residentes de las comunidades alrededor de los ríos Big Hole, Ruby, Beaverhead, Gallatin y Madison esta especie representa un motor fundamental para el desarrollo de actividades recreativas al aire libre en el lugar; atrae a pescadores de todo el mundo. En conjunto, estas cuencas aportan más de 167 millones de dólares anuales a la economía local, además generan más de 1.400 puestos de trabajo, es decir, suministran empleo a casi el 10% de la población del condado.

Con tanto en juego, se esperaría que la desintegración de las poblaciones de truchas salvajes en el suroeste de Montana fuese una prioridad inmediata. Sin embargo, es todo lo contrario; durante años, el gobernador Greg Gianforte se ha negado de manera rotunda a reconocer el problema y mucho menos ha querido dar una solución. Su primer pronunciamiento formal con respecto a la crisis ocurrió casi dos años después de que Fellin, Alsentzer y miles de colaboradores se pusieran en contacto con él, en 2021. “Aunque la MFWP seguirá liderando las iniciativas del estado, ninguna entidad puede resolver este conflicto por sí sola”, afirmó el 19 de junio de 2023.

Ese mismo mes comenzaron a publicarse titulares en torno a la sorprendente disminución de las poblaciones y a los deformes “peces zombis” que aparecían muertos a la orilla de los ríos. Otra vez la MFWP dio una respuesta poco convincente. “A pesar de que aún no sabemos todo lo que nos gustaría acerca de lo que está pasando en algunos de los ríos más emblemáticos del suroeste de Montana, podemos decir que todo se relaciona con la cantidad de agua en los caudales a lo largo del año, y con cuán altas son sus temperaturas”.

Si bien los residentes de Jefferson Basin y la comunidad global de pesca con mosca se quedaron a la espera de acciones por parte del estado, al menos pudieron encontrar algo de consuelo en la honestidad de la MFWP. El hecho es que, más allá de sus sospechas asociadas con la falta de agua y sus temperaturas, dicha agencia no tiene el conocimiento necesario para resolver la crisis, y muchas de las soluciones que sí se podrían aplicar escapan de su jurisdicción.

Los ríos salvajes y los extensos paisajes de Montana forman parte de la identidad del estado, esto a tal nivel que la Constitución establece estándares de calidad para las aguas del lugar más altos que los exigidos federalmente por la Ley de Aguas Limpias de 1972. Sin embargo, el estado aún no ha evaluado por completo todos sus ríos, y el Departamento de Calidad Ambiental de Montana (MDEQ) a menudo falla en su labor de supervisar y elaborar planes de mejora para las distintas secciones del caudal. El uso de agua para riego sigue dependiendo de la honestidad de cada quien. Existen pocas evidencias históricas que indiquen que las agencias estatales a cargo de hacer cumplir el derecho, ahora constitucional, a un espacio limpio y saludable puedan defender dicha facultad, y mucho menos restituirla.

El cargo de coordinador pesquero perteneciente a la Región 3 de la MFWP, dentro de la cual se encuentra la cuenca de Jefferson, es uno de los más importantes del país en cuanto a gestión pesquera. Sin embargo, el puesto seguía vacante, a pesar de que la crisis se agravaba, amenazando la temporada de pesca 2023. Mike Duncan, antiguo biólogo del cercano río Madison, aceptó ocuparlo luego de que el gobernador Gianforte finalmente reconociera el declive ante el ojo público. Con las poblaciones a punto de irse a pique y los residentes exigiendo acciones, este trajo un liderazgo creativo y colaborativo que hacía mucha falta.

“La comisión de la MFWP sigue trabajando por atender nuestras peticiones en cada paso del camino, lo que me da la esperanza de que contamos con una administración solidaria, que confiará en nuestros biólogos y datos y en el trabajo que estamos realizando”, compartió Duncan. “No han puesto ningún obstáculo a nuestra labor, e incluso nos han alentado a colaborar con quien haga falta, incluida la Save Wild Trout”.

Duncan, acompañado de los biólogos locales Jim Olsen (del río Big Hole) y Matt Jaeger (del Ruby y del Beaverhead), coordinó rápidamente una serie de estudios con la Universidad Estatal de Montana. Estos se enfocan en un diagnóstico exhaustivo de la salud de los peces en el suroeste del estado; se incluye también una investigación relacionada con el uso recreativo, el seguimiento de peces marcados para evaluar la mortalidad de los adultos y una técnica innovadora en la que se utiliza microquímica de otolitos para cartografiar el ciclo vital de un pez. Esta indagación complementa la efectuada por la MFWP para entender el origen de la impactante infección fúngica causante de los “peces zombis”.

Sin embargo, la jurisdicción de la agencia se limita a la salud biológica de las especies y a la gestión de los impactos ocasionados por la pesca, es decir, solo una parte de lo que se necesita para la conservación de los caudales de truchas de gran calidad existentes en Montana. “No solo se trata de la salud biológica de las poblaciones autosostenibles”, explica Alsentzer, de la SWT. “También tiene que ver con el hábitat; la calidad y disponibilidad de las aguas que los peces necesitan para vivir, además de la calidad química de esos mismos hábitats”.

Además de la alarmante disminución de las poblaciones de peces, en la cuenca de Jefferson (Montana) se está experimentando el fenómeno de los “peces zombis”, ejemplares plagados de infecciones. La enfermedad, llamada saprolegniosis, es una de las afecciones fúngicas más dañinas para las especies de agua dulce. Foto: Wade Fellin.

Ante estas carencias, la SWT toma protagonismo. A través del financiamiento científico de carácter privado e independiente, la coalición logra subsanar décadas de información faltante. En comparación con el proceso burocrático imperante, este tipo de iniciativas puede avanzar a la velocidad de la luz para dar respuestas a lo que las agencias estatales no han podido o no han querido.

Kyle Flynn, científico de la SWT y extrabajador del MDEQ, es quien lidera esta labor. Junto a la coalición, comenzó a identificar hábitats; sobrevuela la cuenca utilizando radares para detectar refugios de aguas frías, luego inicia monitoreos intensivos de la calidad del agua para recolectar información relacionada con dietas de nutrientes, niveles de oxígeno disuelto y más.

Flynn señala que, a través de su trabajo, pretende complementar los estudios de la MFWP, no copiarlos. La SWT espera que sus pruebas puedan cruzarse con dichos estudios para entender qué está generando el declive de las poblaciones adultas e identificar si los juveniles están muriendo en los cauces principales de la cuenca de Jefferson o en sus afluentes, y también la razón de esos decesos. “No contamos con el lujo de tener una década entera de experimentos para saber qué va a funcionar”, dice Fellin. “Necesitamos trabajo en equipo a corto plazo, porque el tiempo apremia”.

Los bajos niveles de agua del Big Hole, además de sus cálidas temperaturas, resultan devastadores para las truchas salvajes. La escasa capa de nieve y la primavera seca de 2024 podrían generar aún más problemas para esta especie en Jefferson Basin. Foto: Wade Fellin.

Hubo una historia de éxito en la cual los ciudadanos de Montana, los pescadores locales y aquellos que se preocupaban por las truchas salvajes del estado dejaron de reaccionar y pasaron a la ofensiva. Según la investigación de Dick Vincent, un joven residente, esto ocurrió hace cincuenta años, cuando se prohibió la repoblación de truchas en ríos ocupados por especies salvajes. En ese entonces, la medida se consideró radical, pero la sorprendente mejora de las poblaciones que vino como resultado permitió al estado enfocarse en la calidad y cantidad de aguas frías y limpias que las truchas necesitaban.

La SWT busca conseguir los mismos resultados. Ante la falta de colaboración y protección por parte del estado, se encuentra desarrollando un modelo para definir cómo pueden los ciudadanos participar en la gestión interdisciplinar de las poblaciones de peces. Para cumplir con éxito su propósito, se deben combinar la ciencia existente con investigaciones innovadoras, de esa manera se generarán soluciones integrales. También será necesario que los burócratas y las agencias, en todos los niveles, dejen de evadir y pasar a otros el problema.

Sin embargo, parece que aún queda un largo camino para que las truchas de la cuenca de Jefferson vean la luz. Mientras que en otros ríos de Montana se levantaban las restricciones que prohibían la pesca desde las dos de la tarde hasta la medianoche durante el calor del verano, el 30 de agosto de 2024 la MFWP anunció un cierre total e indefinido para la pesca a lo largo de todo el Big Hole, esto debido a “los bajos caudales, las altas temperaturas del agua y un pronóstico meteorológico inusualmente cálido y seco”.

Mirando por la ventana de Big Hole Lodge, cerca de donde su familia ha trabajado la tierra desde 1890, Fellin afirma que el declive de las poblaciones de truchas salvajes en el suroeste de Montana va mucho más allá de restricciones pesqueras y de la terrible imagen que son los camiones cisterna vertiendo peces de criadero a estos ríos, antes emblemáticos. “Todos los implicados deben esforzarse más”, asegura. “Este es el momento de tomar decisiones en base a lo importantes que son nuestros ríos para nosotros. No solo me preocupa este lodge ante la perspectiva de perder nuestras poblaciones de peces. Se trata también de nuestros valores; el alma del país. Son caudales importantes para la nación y, si las truchas que los habitan desaparecen, esos valores también se perderían”.

Perfil del Autor

Daniel Ritz

Daniel es un periodista que se ha dedicado a ser portavoz de la conservación ambiental y defensor de los peces nativos. Le gusta pescar y vive en Boise, Idaho. También es editor de la revista Swing the Fly. A menudo se le puede encontrar trabajando en la tienda de pesca con mosca de su familia o recorriendo las montañas de Idaho con su esposa y su perro.