Aventura antes
que adversidad

Kitty Calhoun / 6 min de lectura / Escalada

Paradox Sports trae accesibilidad a la escalada

Esforzándome por cargar el peso de mi mochila mientras esperaba mi turno para abrir camino a través de la nieve, en el intento por establecer una nueva ruta en una de las tantas cumbres de los Himalayas, también me inundaba de dudas sobre mi misma. Estaba junto a tres hombres mucho más fuertes que yo que se habían ofrecido a cargar más del equipo común. Pero yo insistí en dividir todo en partes iguales porque no quería ser una carga para nadie. Luchaba profundamente con querer llevar lo que me correspondía, sabiendo que no era tan poderosa como ellos. Ahí fue cuando pensé en la mujer amputada a quien asistí durante una jornada de escalada en hielo en Ouray, Colorado, en un evento de Paradox Sports que se había llevado a cabo un par de meses antes. Estaba determinada a no dejar que su discapacidad la inhabilitara y logró escalar hasta la reunión. Volví a ese recuerdo recurrentemente durante nuestra expedición y he continuado mi voluntariado en Paradox Sports por esa razón. La inspiración se ha convertido en una piedra angular de mi fortaleza.

Paradox Sports fue fundada en 2007 por Timmy O’Neill, D.J. Skelton y Malcolm Daly con el objetivo de ser “un lugar para conectar, empujar los límites y cambiar las creencias de lo que es posible hacer con movilidad reducida”. Y decidieron enfocarse en eventos de escalada porque la escalada “te obliga a estar presente en cuerpo y mente, y muchas veces la ‘discapacidad’ que te impide progresar está en tu cabeza”.

Esa idea me hacía sentido y despertó aún más mi curiosidad con respecto a qué es lo que lleva a las mujeres con discapacidad a escalar y cómo lidian con la adversidad, los desafíos y el miedo. En febrero tuve la oportunidad de ser voluntaria para Paradox Sports en Ouray en el cual conocí a siete mujeres y aprendí de ellas lo siguiente:

Stacy, que tiene la L4 incompleta, la L3 y L5 fusionadas y las articulaciones sacroilíacas también fusionadas, con la consiguiente parálisis en sus pies, piernas y estómago, siempre quiso probar la escalada en hielo porque parecía ser divertido y aventurero. Pero después de que se quebró la espalda, pensó que no podría hacer nada. Luego probó el esquí y eso abrió algunas puertas. Decidió probar la escalada en hielo. Si no podía hacerlo, al menos lo había intentado. Descubrió que podía hacer más de lo que pensaba y eso le dio confianza para enfrentar el mundo. Pero era necesario que alguien la empujara fuera de su zona de confort. “Necesito a alguien que me trate como a una persona normal en lugar de una persona con movilidad reducida, afirma.

Tatiana nació con parálisis cerebral, que afecta sus piernas y en especial a sus pantorrillas y al tendón de Aquiles. Decidió ir a escalar en hielo porque pensó que sería un buen entrenamiento para el Nacional de Paraescalada. Había escuchado a sus enfermeras hablar de escalada en roca y se enamoró de ella porque la hizo más fuerte, le dio más confianza y la acercó a una “increíble comunidad”. Dice que ve a los desafíos solo como un muro más que escalar.

Bee está amputada de la rodilla hacia abajo tras una una quebradura bien fea durante una sesión de boulder. Me dice que “Estar al aire libre es una parte súper poderosa de mi misma. No me siento plena si no estoy ahí afuera”. Tras su accidente, Bee trató de recuperarse de multiples cirugías y daba la impresión de que jamás volvería a escalar. Luego decidió amputarse la pierna y pudo volver a la roca. Sintió como si hubiera recibido una segunda oportunidad y tenía más ganas de escalar que nunca antes. El nuevo reto que enfrenta ahora es aprender a adaptar su forma de escalar con una prótesis, sin mencionar que tiene que llevar partes de repuesto por si algo se rompe. Cada vez que sale, ahí están la duda y la ansiedad. Tiene que trabajar más duro. Pero ha aprendido a conectarse con sus sentidos, aceptar sus dudas y seguir adelante. “Tengo cordadas y una comunidad de escaladores que me alientan, y eso es súper importante”, dice.

Esha nació ciega. Llegó a la escalada por una escuela para ciegos y a través de Paradox Sports. Escalar también ha sido parte de su terapia para el trastorno disociativo, una condición que involucra interrupciones de la memoria, la conciencia, la identidad y la percepción. Ella dice que la escalada le da confianza y la mantiene aterrizada en el presente. Escalar en hielo en Ouray este invierno fue algo nuevo, y ella siempre está lista para nuevas aventuras. Vino con el corazón abierto, pero esperaba que fuera muy frío. “Es completamente lograble”, dice. Ella insiste en recibir las cosas como vienen, probar cosas nuevas, dar lo mejor de ella y ver cómo resulta.

Kim nació sin dedos en su mano derecha. Ya había estado haciendo escalada tradicional por tres años antes de descubrir la escalada en hielo. El problema era que iba a necesitar una prótesis para sostener un piolet. Fue la primera vez que se sintió realmente discapacitada. No se esperaba la sensación de empoderamiento cuando finalmente ascendió por el hielo. Se sintió feliz, capaz, diferente y orgullosa. Se había rehusado a usar una prótesis por 32 años, pero ahora dice que está “honrada de usarla”. Tenía mucho miedo por cómo iba a ser percibida inicialmente por los nuevos escaladores, pero ha habido un cambio en la comunidad de escalada y ellos confían en ella para asegurarlos, hacer anclajes y puntear. Me dice que, “Mis sueños se han transformado en realidad y no podría haberlo hecho sin el apoyo de la comunidad outdoor”.

A Maureen Beck le ha faltado la mano derecha desde que nació. Comparte los guantes con Kim, ya que les faltan las manos opuestas. Le presentaron la escalada a los 12 años en los Scouts y quedó enganchada inmediatamente. Hizo clic. Le encantó el hecho de que no se suponía que “pudiera” escalar y esta fue su forma de decirle “a la mierda” al mundo. Ha llegado a ganar dos Campeonatos del Mundo de Paraescalada, un Mundial de Paraescalada y seis Campeonatos Nacionales de Paraescalada. Además fue la protagonista de Stumped, una película sobre su primera vez punteando un 5.12. Paradox Sports le presentó la escalada en hielo y la considera más difícil, más fría y terrorífica que la roca. Pero aprecia el ejercicio. Además, considera a la escalada en hielo como una experiencia compartida bien especial, porque aún son relativamente pocas las personas que la practican. Lo que teme es sentirse incómoda, física o mentalmente. Y lo explica así, “Por ejemplo, no soy buena escalando placas. Por lo que tengo que pedir consejos, ayuda. Pero esas resultan ser las situaciones más gratificantes.”

Jessica nació con una condición que obligó a amputar su pierna derecha cuando tenía 4 meses. Solía jugar tenis con personas sin discapacidad física. Pero cuando comenzó con la escalada en roca descubrió que, a diferencia del tenis, no necesitaba equipo adaptativo. La escalada en hielo fue muy diferente a lo que pensaba, porque a pesar de que podía encontrar un apoyo para el pie en cualquier parte, era agotador tener que montarse para poder subirlo. Le encanta el desafío mental de la escalada y observa lo siguiente, “Todos tienen una excusa (soy muy bajo, faltan agarres), por lo que piensas ‘OK, es normal que no puedas alcanzar ese apoyo para el pie’. Pero miras a cinco personas diferentes en el mismo problema y cada una tiene su forma de resolverlo. Las personas enfrentan la adversidad todo el tiempo. Mi lema es: aspira a algo, adáptate, lógralo. No conoces tu propia fuerza hasta que la pones a prueba. Y sí, escucho bastante que soy una inspiración. Pero eso no significa nada si no consigue que te levantes del sillón y hagas algo”.

Ahora recuerdo esa experiencia en India, cuando estaba luchando. Nadie se escapa de las dificultades en esta vida, sean elegidas o no, pero estas mujeres viven cada día con desafíos que las mujeres con “cuerpos sin discapacidad” jamás conocerán. Maureen diría, “No me permito ser desafiada por la discapacidad”, pero para mí, el desafío es una inspiración. Si parte del valor que obtienen de su experiencia es hacer que me levante del sillón y que viva como si me hubieran dado una segunda oportunidad, entonces, como dijo Bee, voy a hacerle honor a eso y a ellas.

Gracias Paradox Sports.

Perfil de autor

Kitty Calhoun

Kitty Calhoun es una embajadora de Patagonia, guía en Chicks Climbing guide y residente del Castle Valley, en Utah. Escaló por primera vez en Carolina del Sur a los 18 años. Comenzó a escalar en hielo un año más tarde, lo que la llevó a asensos invernales en las Rocallosas, que es donde comenzó su pasión por el alpinismo. Guiando para el American Alpine Institute escaló docenas de cumbres en Peru, Bolivia, Alaska, Argentina y Nepal. En reconocimiento a sus logros, recibió el American Alpine Club’s Underhill Award en 1991.

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