Algodón Orgánico

En 1996, con el aumento de la conciencia de los peligros del uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos en el algodón convencional, comenzamos a utilizar algodón orgánico de manera exclusiva en todos nuestros productos de algodón.

Explicación:

Cuando se estudiaron las fibras de los tejidos para determinar su impacto en el medio ambiente, descubrimos que el algodón era puro y natural, y que se obtenía de una planta. Teníamos razón en cuanto a la planta. Al parecer, cuando el algodón se cultiva de la forma tradicional, una porción muy pequeña es pura o natural. Nos enteramos de esto a comienzos de 1990, cuando comenzamos a observar con más detenimiento la cadena de nuestros proveedores de algodón. En ese momento, un 10% de todos los agroquímicos en los Estados Unidos se utilizaba para producir algodón, el cual crecía en solo el 1% de todas las tierras agrícolas. En los cultivos convencionales de algodón de California se rocían 3,1 millones de kilos de químicos cada año. Y la investigación muestra que el uso extensivo e intensivo de fertilizantes sintéticos, aditivos para el suelo, defoliantes y otras sustancias causa estragos en el suelo, el agua, el aire y muchísimos seres vivos.

También descubrimos que había una alternativa: el algodón cultivado orgánicamente. Los agricultores habían cultivado algodón sin químicos dañinos durante años. Su rendimiento es alto y la calidad del algodón es igual o mejor que la del algodón cultivado de manera convencional. Sus métodos apoyan la biodiversidad y los ecosistemas saludables, mejoran la calidad del suelo y suelen utilizar menos agua. Los cultivos orgánicos llevan más tiempo, requieren más conocimientos y habilidades y, por ahora, cuestan más. Pero vale la pena.

Con este conocimiento y el consejo de buenos amigos de la comunidad ambiental, consideramos que no teníamos opción. En 1996 comenzamos a utilizar algodón orgánico de manera exclusiva en todos nuestros productos de algodón. Nuestra decisión implicaba considerables riesgos financieros, pero decidimos que, sin importar el resultado, no regresaríamos nunca al algodón convencional.

Al final, la medida no comprometió la calidad. Y provocó un cambio fundamental en nuestras actitudes acerca de la agricultura. Como parte de nuestro programa de algodón orgánico, cientos de nosotros realizamos visitas a los campos de algodón, en los que pudimos ver por nosotros mismos los daños del uso de pesticidas y los beneficios de la agricultura orgánica. A partir de ese momento, muchos de nosotros comenzamos a comprar ropa y comida orgánica.

A simple vista, es difícil distinguir el algodón cultivado de manera tradicional del cultivado de manera orgánica. Para asegurarnos de que estamos comprando algodón orgánico tal como lo define el Programa Nacional Orgánico del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) tenemos que ver los certificados emitidos por un organismo de certificación autorizado. Los certificados se emiten a los campos que siguen las prácticas orgánicas, a fábricas que procesan el algodón orgánico separado del algodón cultivado de manera convencional y a los envíos de algodón orgánico entre diferentes empresas en la cadena de suministro.